La muerte es una cosa curiosa.
Es capaz de convertir todo aquello que te servía de clavo ardiente en un acelerador de tu propia destrucción personal.
Estaba en clase de Análisis Contable, haciendo un esfuerzo por atender a lo que me contaban a las 20.30 de la tarde, cuando alguien con quien hacía mucho que no hablaba me mandó un mensaje instantáneo:
A:¿Te has enterado?
Me sorprendió que me escribiera,es una de esas personas que tienes en lista porque..."tienes que tenerlas",al menos así era hasta entonces. Por un momento pensé en no contestarle,pero la curiosidad pudo a la pereza:
Citizen: ¿De qué?
A: Ha muerto V.
Leí esa línea una y otra vez, hasta que las palabras perdieron su significado.
¿Negación?¿Repetición?
No lo sé. Sólo se que este fue el hecho desencadenante de lo que han sido las dos peores semanas que recuerdo en mucho tiempo.
V no era mi amiga. No hablábamos a menudo,ni nos contábamos confidencias. La vida de V no tenía demasiado que ver con la mía,y por lo poco que sabía de ella, lo único que podía intuir era que me iba bastante mejor que a ella, cosa que a veces me apenaba pero se iba tan rápido como un nubarrón momentáneo de mediodía.
V fue conmigo al colegio, desde los 3 a los 6 años. La recuerdo como una niña divertida,alegre y que, a su manera, opinaba que la autoridad no podía sino ser algo electivo. Lo que verdaderamente le da importancia a la figura de V es el lugar,temporal y espacial en el que se enmarcaba.
Todos tenemos nuestros paquetes de resistencia; lugares que alguna vez fueron seguros, momentos en los que fuimos absoluta y genuinamente felices, sin expectativas de algo por acontecer. Ese momento era lo suficientemente bueno por si mismo. Supongo que debe ser algo bastante parecido a la "paz". En mi caso, ese paquete de resistencia era la época que pasé en el colegio al que iba con V. No me cuestionaba la lealtad de mis amigos,ni necesitaba echar, a veces, de menos a mis padres. Todo el mundo me decía que me iba a ir bien. Que iba a ser feliz.
Y yo no tenía motivos para desconfiar.
Entiendan que no quiero decir que ahora sea un pobre desgraciado ni tenga motivos para quejarme. Es simplemente que la vida cambia y uno tiene que aprender a sobrevivir a esos cambios,en un tiempo y forma que uno ni siquiera imaginaría años antes.
Es sólo que pienso en ella...haciendo manualidades, por decir algo, y me viene a la cabeza una pregunta desoladora.
¿Quién hubiera imaginado que iba a acabar así?


